El amor como alimento

El amor es alimento que nutre nuestra alma y llena el vacío interior. Dicha combinación, hace que el amor se convierta en una necesidad. Cuando sentimos ese vacío hacemos cualquier cosa para no sentirlo. Y una de las maneras más universales para llenarlo es con amor de pareja.

El amor es una energía universal poderosa y placentera. El problema es cuando la necesidad de amor viene de la carencia afectiva que no se pudo satisfacer en tu infancia y que a día de hoy esperas y reclamas a otra persona que la llene.

Exigir o reclamar que te amen vendría a ser lo mismo que hacer responsable a tu pareja de cubrir esa carencia afectiva.

Intentar que otro sacie nuestra sed de amor no es negativo en sí. A todos nos pasa lo mismo. El inconveniente es que eso nos hace dependientes de otra persona para sentirnos felices. Otro punto importante a tratar sobre este tema y del que me centraré en este artículo, son los métodos que utilizamos para conseguir que el otro llene ese vacío.

Reclamando amor

Cuando sientes que tu pareja no te da lo que necesitas, a lo mejor sientes que no te quiere suficiente, que te falta algo o te entran inseguridades. Entonces intentas conseguir de alguna manera ese amor que necesitas para sentirte tranquilo. Tranquilo de que sigue ahí, de que te quiere. Pero esta demanda está bajo muchas actitudes y comportamientos que en ocasiones es difícil saber qué es lo que estás necesitando y por lo tanto, difícil satisfacer.

Uno de los principales problemas entre personas, sobretodo en pareja, es cuestión de mala o nula comunicación ante lo que se necesita. Ya sea, porque no sabes qué necesitas o porque no llegas a expresarlo de la mejor manera. Lo que en muchas ocasiones, crea malentendidos, conflictos e incluso rupturas a la larga.

Consciente o inconscientemente, directa o indirectamente depositamos en nuestra pareja lo que necesitamos y no nos damos cuenta del peso que le ponemos a la otra persona.

Por otro lado, a menudo creemos o actuamos como si nuestra pareja tuviera que saber qué necesitamos sin necesidad de explicárselo. Como si ya tuviera que saberlo, lo que en muchas ocasiones provoca malentendidos. Por eso es necesario que tomes conciencia de tus necesidades y aprendas a expresarlas a tu pareja para ver si puede/quiere satisfacer tu necesidad, o al menos ayudarte.

Si el otro no puede, no sabe o no quiere darnos lo que necesitamos, solemos enfadarnos, nos ponemos tristes, contactamos con el vacío o nos distanciamos.

Hay diversas maneras de reclamar atención y amor. Algunas de ellas son: a través del conflicto, alejándonos, dando pena, quejándonos, ayudando, demostrando cuánto valemos, sexo, halagando, adaptándonos a lo que quiere el otro, etc.

Cada persona ha aprendido a hacerlo a su manera y se ha vuelto especialista en ese método para conseguir la atención y el amor que necesita de los demás.

Eso puede funcionar al principio, como gancho, pero conforme avance la relación, esas dinámicas la complicarán.

¿Tú cómo buscas amor, cariño o atención?

¿Por qué?

Porque a veces nos comportamos como niños reclamando atención cuando ya no lo somos. Dos adultos que son pareja, no pueden relacionarse como niños. Y hasta que no nos hacemos cargo de esas necesidades infantiles, no podremos tener una relación de pareja madura.

Tras el disfraz de adultos, nos es difícil muchas veces observar que ciertos comportamientos son infantiles. Creemos que por ser adultos ya hemos madurado, pero no es así en muchos casos. Al menos, no emocionalmente.

Tú no tienes la culpa. En nuestra sociedad nunca se ha dado importancia a las emociones. Simplemente no te han enseñado a conocerlas y gestionarlas. Pero ahora puedes aprender a gestionar tus emociones como quién aprende cualquier aptitud.

Cuando sientas que el otro no te está dando lo que tú necesitas o no está tan pendiente como te gustaría, puedes hacer lo siguiente:

Cierra los ojos, respira y pon tu atención en el pecho y la barriga. Pregúntate: ¿Qué necesito?

Una parte del proceso, consta en ser consciente de tus necesidades no resueltas y cómo eso influye en tu carácter y tus relaciones personales.

La carencia afectiva y el amor infantil espera recibir y exige amor, atención, cariño, reconocimiento. Aquello que no tuviste entonces, es lo que reclamas hoy. Sin embargo, el amor maduro, da lo mejor de uno mismo.

El buen amor nutre. El amor negativo crea dolor y sufrimiento.

Me gustaría que reflexiones en lo siguiente.

Cuando sientes amor, ¿quién está sintiendo ese amor, tú o el otro? Exacto, tú.

La energía del amor está en ti. Eres tú quién lo siente.

El otro quizás también siente amor por ti, pero lo sentirá a su manera. Tú no podrás sentir lo que el otro siente, ni él lo que sientes tú. O quizás él no te ama y tú sí. En ese caso, tú sentirás amor, pero la otra persona no. O al revés.

Sentir amor profundo por tu pareja es maravilloso. Por eso, es importante que levantes las barreras y defensas que has creado para que no te hagan daño y volver abrirte al amor. Sé que da miedo, pero ¿a caso no vale la pena?

En lugar de exigir que te amen, como dice Joan Garriga en su libro El buen amor en la pareja, deberías prepararte para ser pareja. Dejar de ser un niño o una niña demandante y madurar. En el buen sentido de la palabra. Es decir, responsabilizarte de tus carencias afectivas y cambiar tus patrones de relación infantiles que te impiden tener una buena relación de pareja.

Dejar de echar la culpa al otro o a la vida y responsabilizarte de ti, de tus necesidades y tus actitudes.

¿Quieres mejorar tus relaciones de pareja?

A las personas nos cuesta reconocer estos aspectos sobre nosotros, pero si tus relaciones de pareja no están funcionando como desearías, deberías descubrir qué haces y qué no haces para poder cambiarlo.

Estamos envueltos de capas de protección que nos escudan del dolor, pero el precio que pagamos a cambio, es escondernos del amor y sufrimos por falta de él.

¿Qué necesitas para dejar de exigir amor, para dejar de esperar ese amor que llenará el vacío que hay en tu interior?

Tomar conciencia de tus heridas emocionales

Todos tenemos alguna herida emocional de nuestra infancia. La necesidad del bebé o del niño es tan grande, que en algún momento se sentirá frustrado. Por otro lado, es tan vulnerable que si no es atendido como necesita, se puede sentir dolido o en peligro.

¿Quién no ha visto algún bebé llorando y a su madre tratando de calmarlo de todas las maneras posibles, pero el bebé sigue llorando hasta que da con la tecla o simplemente se da el milagro?

O al niño que le da una rabieta, que es muy inquieto, caprichoso, agresivo o tiene alguna conducta “negativa”. No son más que expresiones de necesidades insatisfechas.

Ante la insatisfacción, el dolor o el miedo, el niño crea una respuesta que repetirá hasta que forme parte de su carácter. Poco a poco levantará muros para proteger su vulnerabilidad y creará mecanismos para conseguir lo que quiere a toda costa.

A día de hoy, ese niño o niña que fuiste, está presente en tu interior.

Reconocer tus patrones de relación negativos

Conocer los muros que has construido y cómo los levantas para protegerte de un posible dolor emocional, te ayudará a no reaccionar en automático defendiéndote de un imaginario ataque o futuro dolor.

Conocer los mecanismos que usas para reclamar y obtener amor/atención, también te servirá para  mejorar tus relaciones de pareja, que dicho sea de paso, muchas veces lo que provocan es totalmente lo opuesto, que te dejen o que se deteriore la relación.

Si no eres consciente de tus patrones estás destinado a repetir las mismas dinámicas.

Responsabilizarte de tus necesidades y tus patrones de relación

Al ser más consciente de tu carácter, tus condicionamientos y tus heridas, podrás detectar qué botón se activa en ti y decidir cómo actuar, en lugar de reaccionar de la misma manera de siempre, boicoteando tus relaciones y tu vida.

Hacerte cargo de tus necesidades es dejar de demandar al otro lo que no recibiste y satisfacer por ti mismo tus necesidades. También es aprender a relacionarte con el otro sin crear una relación de dependencia en la que podáis tener intercambios nutritivos de forma sana.

No echarle al otro tu carga emocional

Me gusta decir que tenemos botoncitos que se activan en ciertas situaciones y reaccionamos automáticamente. Acción-reacción. No nos damos cuenta que algunas de nuestras reacciones nos llevan a resultados poco deseados.

Por ejemplo, cuando se activa el botón de no ser querido, quizás te distancias o te enfadas.

Reaccionando así, seguramente no va a hacer que la otra persona te dé lo que necesitas. De hecho, lo más probable, es que se cree distancia o conflicto. Además del mal rollo, tu necesidad seguirá insatisfecha, lo que llevará a más desencuentros con tu pareja.

Muchas veces, nos sentimos heridos por el otro, aunque no haya hecho nada para hacernos daño, sino que en nosotros se ha activado un botón antiguo que nos teletransporta a otro momento que no tiene nada que ver con el presente, ni con él.

Ama generosamente a tu pareja. Da lo mejor de ti a esa persona tan especial. Haz que la relación sea alegre. Haz que sume.

Si quieres sanar tus heridas emocionales y mejorar así tus relaciones de pareja consulta aquí el Proceso que he creado para ayudarte.