Tener o no tener pareja

Después de varias relaciones de pareja frustradas, puede que sientas resignación y hayas perdido la ilusión y la confianza para empezar una nueva relación.

Es posible que hayas tenido dos o tres relaciones importantes en tu vida (o más), y quizás sientas que no han funcionado. Pero, ¿Por qué crees que no han funcionado?
¿Porque ahora no estás con esa persona? ¿Porque funcionar significa estar toda la vida juntos?¿Porque crees que te equivocaste con la persona? ¿Porque te hizo sufrir? ¿Porque no teníais nada que ver?

En fin, hay muchos motivos por los cuáles creas que no ha funcionado y ahora te encuentras con que has perdido la confianza en volver a empezar una relación de pareja.

¿Para qué empezar otra relación?, te preguntarás. ¿Para que fracase otra vez?
“No quiero volver a sufrir”, dirás.

Ese es un sentimiento normal. Ante algo que nos ha producido dolor, nos protegemos para no volver a sentirlo. Y una de las formas de protegerse, es evitar.

Pero una parte de ti, quiere estar en pareja. Compartir la vida con alguien especial.

Cuando llegas a este punto, te encuentras en un cruce de caminos. Hay dos voces en tu interior. Una que dice: “Quiero estar con alguien con quién poder compartir”, y otra que dice:

  • Estoy bien solo.
  • Tengo miedo de volver a fracasar.
  • Tengo miedo a que me hagan daño.
  • No quiero volver a sufrir.
  • No confío en los hombres/mujeres.
  • Los hombres son egoístas, narcisistas, infieles, nulos emocionalmente, etc.
  • No valgo para las relaciones.
  • Nadie me querrá.
  • No hay nadie para mi.
  • No merezco que me quieran.
  • Quiero relaciones sin compromiso (sólo sexo, relaciones abiertas, etc.)
  • Ninguna relación me funciona.
  • Siempre me equivoco de persona.

Estas son algunas de las creencias más comunes que hayas podido desarrollar por alguna relación anterior en la que de alguna manera sufriste.

A otro nivel, el miedo a enamorarte o a tener una relación íntima y de compromiso con otra persona, puede estar más oculto, debido a que se generó en tu infancia. Quizás sufriste el abandono de alguno de tus progenitores. No siempre es debido a que se marchara literalmente, sino, que en cierta manera, tú sentiste que tu padre o tu madre te abandonaba o te rechazaba en algún momento.

Las conductas anteriores son fruto del miedo a enamorarse o a entregar tu corazón a otra persona. A este miedo, se le llama Filofobia. Y como cualquier miedo irracional, lo único que hace es bloquear y boicotear tu vida. En este caso, tu vida amorosa.

Hay dos tipos de respuestas ante este miedo a entregarse:

Estoy bien sin pareja

La primera, es la de encerrarse a que entre una nueva persona en tu vida. Esta respuesta tiene varias formas. Mencionaré algunas de las más típicas.

Hay personas que deciden centrarse en el trabajo al cien por cien. Es decir, todo el foco está en trabajar y se olvidan de las relaciones personales, incluso de los amigos y la familia.

Otra forma que adopta este miedo, es no salir de casa y evitar el contacto social. O por el contrario, es posible que tus amigos y la vida social se conviertan en el centro de tu vida, pero con una barrera invisible a cualquier pretendiente que pueda acercarse a ti.

Otras personas, se entregan a algún hobby o deporte, de forma que si les preguntas cómo les va, solo te hablarán de eso.

De flor en flor

La primera manera de responder ante el miedo de tener pareja y volver a sufrir, es quitar el foco de estar en pareja y ponerlo en otro aspecto de tu vida.

La segunda manera de responder ante este miedo, es un poco más inestable. Algunas personas no pierden la esperanza y continúan en busca del amor. La paradoja, es cuando empiezan a sentir que hay amor o compromiso con otra persona, se angustian y necesitan huir de la relación para calmar la ansiedad.

¿Qué provoca la necesidad de estar en pareja con gran anhelo pero querer huir cuando lo estás consiguiendo?

Para empezar, lo que provoca es una montaña rusa de emociones y sufrimiento. Estas personas tienen facilidad en conocer personas nuevas y emparejarse rápidamente. Van de flor en flor. Viven la fase de enamoramiento con gran intensidad y lo intentan alargar todo el tiempo que sea posible.

El problema viene cuando el otro te expresa el amor que siente hacia ti o te pide dar un paso de más implicación en la relación. O quizás, sean tus sentimientos los que crecen hacia la otra persona.

Cuando llega este momento, sientes que estás en peligro, se te despiertan todas las alarmas. Y los mecanismos de defensa se activan ante un posible dolor emocional.

Posibles actitudes y conductas cuando sientes que la relación está avanzando:

  • Te alejas del otro cada vez que te sientes demasiado cerca de él/ella.
  • No expresas tus miedos ni tu amor, ya que eso te convierte en débil.
  • Buscas defectos en esa persona para justificar acabar con la relación.
  • Boicoteas la relación para excusarte que no funciona.
  • Te emparejas con personas que no tienen nada que ver contigo.
  • Te enamoras de personas imposibles.
  • Creas conflictos para que la otra persona deje la relación o justificarte que no era la persona adecuada.
  • Juegas a la seducción con otras personas.

Estas actitudes crean malestar e inseguridad en la relación.

Sobretodo para la otra persona que no entiende qué pasa. Se cuestiona: Un día, estamos muy bien y al otro, hay distancia o discusión. ¿Pero qué pasa? ¿Qué ha pasado? ¿Qué he hecho?

El otro entra en su inseguridad, y de ahí, al final de la relación, solo hay un paso. Si la persona que tiene miedo al compromiso, no se da cuenta de cómo está creando esas situaciones incómodas y dolorosas, la otra persona, menos aún.

Normalmente las personas con filofobia se sienten víctimas de sus parejas y de las relaciones que han tenido con ellas. Pero no se preguntan qué han hecho ellas para que la relación haya podido ser así.

Todas estas conductas, como he dicho anteriormente, provocan inseguridad en la otra persona que gestionará como pueda y cómo haya aprendido a gestionar sus emociones, y eso ayudará más o menos en la relación.

Pero lo que sí es claro, es que este tipo de conductas mencionadas antes, no atraen el amor ni una buena relación. Rompen la confianza, el respeto y la armonía. La comunicación entre los dos integrantes de la pareja es inexistente o errónea tanto en su contenido como en las formas.

Si te reconoces en alguno de estos aspectos, puedes seguir alguno de estos consejos para salir del miedo al compromiso y poder conseguir lo que quieres, estar con alguien que te acompañe en el camino de la vida.

Mirar el miedo de cara

¿Qué siento? ¿De qué tengo miedo?

Respirar el miedo

Quedarte con él y no huir de lo que te da miedo.

Vivir el presente

Pensar: “Esta persona, es una persona nueva y no tiene nada que ver con las anteriores”.

Hablar con tu pareja de tus miedos y de lo que sientes hacia ella

En ocasiones es difícil ver este miedo y más aún, poder trascenderlo, ya que nuestra mente nos engaña de varias maneras justificando el no querer una relación de pareja o sentirte víctima de tus anteriores parejas.

Las personas que actúan así, se convierten en antidependientes, es decir, niegan su dependencia y no quieren perder su espacio, su individualidad, temen ser rechazados o abandonados.

Para más información, leer el siguiente artículo.

El acompañamiento terapéutico en estos casos, es un factor importante, dado que un terapeuta profesional puede ayudarte a poner luz en las zonas más inconscientes y acompañarte en la vulnerabilidad que todo esto supone, ya que hay heridas abiertas del pasado que necesitan curarse.

Si quieres afrontar el miedo a entregarte a otra persona, de una vez por todas y que no boicotee tus relaciones de pareja, solicita una sesión individual aquí.